Las Metas Equivocadas del Niño y su Solución (l)

© Roberta Maso-Fleischman, Ph.D.

Cuando un niño no se siente tomado en cuenta, cuando no está muy seguro si sus padres lo quieren o no, él va a tratar, a través de distintas vías, de acaparar la atención de sus padres y de recibir una respuesta por parte de ellos. Según Rudolf Dreikurs, este niño desarrollará conductas negativas basadas en metas equivocadas.

En esta página examinaremos lo que dice Dreikurs sobre algunas de estas conductas basadas en metas equivocadas, y tomaremos de él lo que nos sea útil. También examinaremos como reaccionar frente a dichas conductas para eliminarlas.

Conducta: Constante búsqueda de atención.

Meta equivocada del niño: "Tienen que fijarse en mí, solo valgo si me prestan atención."

Esta conducta aparece más que todo entre los 2 y los 5 años. En esta situación el niño piensa que él es importante para sus padres solo cuando estos le prestan atención.

Para poder eliminar esta constante búsqueda de atención hay que primeramente entenderla dentro del contexto de la convivencia familiar. El niño que necesita y busca constantemente atención de sus padres es un niño que no ha aprendido todavía jugar o estar solo aunque sea por cortos períodos de tiempo; es un niño que necesita sentir la mirada y la atención de la madre o del padre o de ambos puesta en él, y se angustia si no tiene esta atención. El no se ha dado cuenta todavía de que ya no es el centro de atención como cuando era bebé y que, más bien, está empezando a formar parte de un grupo: la familia.

La noción de pertenencia a un grupo es una noción que un niño adquiere paulatinamente. Poco a poco él va aprendiendo que cada uno tiene un ROL y un LUGAR en la familia; que cada uno HACE algo y se ENCARGA de algo, por ejemplo, Mamá y Papá cocinan, Mamá recoge cosas en la casa, Papá recoge cosas en el garaje, etc. El descubre también la noción de respeto hacia los demás, primero el respeto por las cosas de los demás ("esto es de Papi.", "esto es del hermano mayor", etc.), y luego el respeto por el tiempo de los demás ( "Papi está leyendo el periódico.", "Mami está revisando algo en el Internet."). Cuando el niño empieza a jugar solo, o a guardar sus juguetes, sus padres le dicen cosas como: "¡Que bien juegas solo!", "¡Gracias por guardar tus juguetes!", y refuerzan sus logros con elogios. Paulatinamente él se va dando cuenta que las cosas que cada uno hace son importantes y si se dejan de hacer, hay malestar en el grupo, algunos se quejan, uno le grita al otro, etc..... Descubre también que, además de los momentos en los cuales la gente de su familia quiere estar sola, hay otros momentos en los cuales se unen para compartir, jugar, disfrutar, opinar, discutir, etc. Poco a poco el descubre como "funciona" su grupo, su familia y, con la ayuda y refuerzo de sus padres, aprende a participar, a cooperar y a respetar a los demás.

Pero si alguno de Uds. tienen uno de sus hijos que necesita y busca su atención constantemente, y que aún no ha aprendido a respetar las necesidades de los otros, ¿qué pueden hacer? Primero tómense unos momentos a solas o juntos (padre y madre) para examinar la situación. ¿Es una conducta que está siendo dirigida hacia la madre, hacia el padre, o hacia los dos alternativamente? ¿Qué piensan de su hijo?, sinceramente. ¿Cómo le están trasmitiendo que lo quieren, que están orgullosos de él, que tienen confianza en él? ¿Quieren en realidad corregir esta conducta?

¿Por qué es importante corregir o eliminar esta conducta? Porqué hay que ayudar al niño a desarrollar confianza en si mismo y al mismo tiempo enseñarle a respetar y cooperar con las necesidades de los otros en la familia. Si los padres no ayudan a eliminar esta conducta y responden a las demandas del niño y siempre le prestan atención - están irrespetando a su hijo y a su necesidad de aprender como funcionar en grupo.

Si están dispuestos a corregir esta constante búsqueda de atención les voy a sugerir el siguiente ejercicio. Si Ud. piensa que Ud. normalmente le transmite a su hijo amor y confianza en si mismo, haga lo siguiente - en el momento en que Ud. se ocupa haciendo algo de su interés (leer un libro o una revista, pasar un rato revisando el Internet, estudiar, etc.) y su hijo exige su atención, ármese de valor y dígale firmemente: "Ahora yo tengo que.... y tu vas a jugar con....." Seguramente llorará y protestará....déjelo, no le preste atención por unos minutos.... y Ud. trate de ocuparse haciendo lo que se propuso. No lo deje llorar demasiado.... recuerde que esto es un ejercicio que tendrá que repetir durante cierto período. En todos los otros momentos que Ud. esté con su hijo, fíjese si su hijo se entretiene solo (que seguramente lo hace estando Ud. presente), ¡elógie la manera como se está entreteniendo! Elógielo cada vez que lo vea haciendo algo que demuestre cierta independencia, dígale lo orgulloso/a que se siente Ud. cuando él hace tal cosa. Cuando sienta que es el momento oportuno para probar otra vez, hágalo. Y el resto del tiempo siga con los elogios cada vez que Ud. se fija que se entretiene solo. Eventualmente logrará que su hijo desarrolle la confianza para funcionar más independientemente y respete y coopere con la necesidad de sus padres de involucrarse en alguna actividad que no lo incluya a él.

Conducta: Rechazo a las normas impuestas por los padres.

Meta equivocada del niño: "Les voy a demostrar que yo puedo más que ellos."

Esta conducta puede aparecer en el período de la niñez después de los 4 años. En esta situación el niño se opone a la disciplina impuesta por sus padres, piensa que sus padres no lo toman en cuenta, que no lo entienden, que son injustos y hasta crueles con él; él se enfrenta a sus padres y se pelea con ellos.

Eliminar esta conducta es relativamente fácil. Pero tenemos que trabajar sobre nosotros mismos primero, específicamente, sobre nuestro manejo de la autoridad.

En nuestra cultura latinoamericana tendemos a imponer la disciplina. Nosotros, como padres, sentimos que tenemos TODA la responsabilidad de la crianza de nuestros hijos, y muy a menudo solemos criarlos mandando, imponiendo y esperamos que ellos nos obedezcan. Si no nos obedecen, es muy probable que los castiguemos. Dentro de esta perspectiva, la responsabilidad, el conocimiento, la autoridad, las decisiones, el control, en fin, todo, se centraliza en nosotros. Y, ellos, nuestros hijos, lo que tienen que hacer es obedecernos.

Los voy a invitar a considerar otra manera de manejar la autoridad en casa. Esta "otra manera" implica compartir un poco el poder de la autoridad con su hijo, buscar su cooperación, escuchar su punto de vista, negociar con él una solución. Les sugiero que se acerquen a su hijo o hija y díganle que LOS DOS o LOS TRES tienen un problema que solucionar. Escojan un momento en el cual todos tengan tiempo. Empiecen diciéndole que lo quieren mucho, acompañado de un buen abrazo, y presenten la situación que normalmente explota en una pelea entre Uds. (como por ejemplo, no se acuesta a la hora establecida, o no recoge su ropa, o ve más televisión de lo establecido, etc...) Díganle que quieren solucionar esto, explíquenle el porqué, según Uds., de la hora adecuada para acostarse, o del límite de horas para ver televisión, etc. y pregúntenle que piensa él de la situación. Al principio, es posible que se quede mudo, porqué va a estar muy sorprendido que se le esté pidiendo su opinión. Ayúdenlo, denle confianza, transmítanle que lo que están haciendo va en serio, que lo quieren escuchar y que su opinión vale. Luego, pregúntenle cual sería la solución al problema según él. Al final negocien la norma y encuentren una solución satisfactoria para todos. Sugiero que también discutan las consecuencias de no cumplir con la norma y escojan un día para revisar como está funcionando la norma. Y luego déjenlo asumir su responsabilidad. Transmítanle la confianza que sienten en él. Piensen que él sí va a lograr asumir su responsabilidad.

Una de las grandes recompensas de este método es que le están enseñando a sus hijos a opinar en grupo y a participar en una toma de decisión.

Otra gran recompensa es el haberse ganado la cooperación de su hijo. El ahora es responsable del cumplimiento de una norma aprobada por él y Uds. Ya Uds. no son los únicos guardianes del orden, la responsabilidad es compartida.

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Cuando un niño se porta mal él nos está diciendo que no se siente querido, que se siente fuera de lugar en su familia. El va a mostrar este malestar emocional a través de conductas negativas como busqueda constante y atención o a través del rechazo de normas impuestas o la lucha por el poder.

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